domingo, 19 de diciembre de 2010
Nueve.
Vuelvo a las andadas, es la primera vez en bastante tiempo que necesito escribir. He defraudado y he hecho que las personas a las que más quiero reciban un jarro de agua fría, un golpe seco y duro. No me cabe duda de que si se invirtieran los roles, como ya ha sucedido alguna vez, habría hecho lo posible para que esto no aconteciera como de hecho ha sucedido, y además las precauciones que me había asegurado de tomar para evitar algo así y nunca antes habían fallado se desmoronaron, pero nada de esto me exime de mi culpa. Tengo más que merecido todo aquello por lo que he tenido que pasar, y no me preocupa en absoluto porque lo considero instructivo y necesario. Sin embargo, me duele pensar que mi conducta ha hecho que quien de verdad me importa sufriera. No paro de elucubrar, de conjeturar sobre por qué tuvieron que informarles puntualmente y en caliente, porque contado por la mañana, sólo 6 horas más tarde, quedaría en una simple anécdota y un mohín de desaprobación, y por eso necesito esta catarsis. Encuentro perdonar mucho más facil que aceptar que me perdonen, y no sé como agradecerlo ni como transmitir mis disculpas. Ignoro cómo solucionarlo o compensarlo, pero de lo estoy seguro es de que no voy a dejar que quien quiero lo pase mal por mi culpa, y no sé como decir más claro que LO SIENTO
domingo, 12 de diciembre de 2010
lunes, 8 de marzo de 2010
siete.
(sobre el 7 de marzo de 2009, a 8 de marzo de 2010)
Efeméride de un inusitado y efímero encuentro único, superado, pero no olvidado
Efeméride de un inusitado y efímero encuentro único, superado, pero no olvidado
viernes, 29 de enero de 2010
cinco.
Ayer caí de mala manera, tropecé con un obstáculo que desprecié precipitadamente y me trabó hasta que di de bruces con la realidad. No me caracterizo precisamente por mostrar una gran confianza en mi mismo, pero sin embargo por confiarme he fallado, he sucumbido ante una nimiedad. Es inevitable que para todo haya una primera vez, punto de inflexión que sesga la linea del tiempo en dos periodos definitivamente irreconciliables, pero no esperaba un rival tan insignificante, una prueba tan inesperada y a la vez tan poco temible.
Y dices, mañana será otro dia. Pero no, mañana será el dia despues de que te digan: "pinzaste en un examen de un libro que te leiste"(perdón por la paráfrasis adaptada, pero me venía al hilo del asunto". Ale jacta est que diria un romano finolis, éche o que hai para entendernos, un golpe que no afecta a la media, sino al orgullo.
Y dices, mañana será otro dia. Pero no, mañana será el dia despues de que te digan: "pinzaste en un examen de un libro que te leiste"(perdón por la paráfrasis adaptada, pero me venía al hilo del asunto". Ale jacta est que diria un romano finolis, éche o que hai para entendernos, un golpe que no afecta a la media, sino al orgullo.
martes, 19 de enero de 2010
3.
No es fácil encontar un oasis en medio del inconmensurable desierto, ni encontrar la paja en el montón de agudas agujas, ni mucho menos capturar una mota de polvo al vuelo. Sin embargo, ello en absoluto supone una excusa legítima para dejar de buscar, para perder la esperanza, para confiar en que todo puede, y debe mejorar, y, sobre todo, para caer en la apatía, abandonándose a su suerte, que , ciertamente, no suele ser la más conveniente.
Cuesta, me cuesta mucho, pero debo intentarlo.
Cuesta, me cuesta mucho, pero debo intentarlo.
lunes, 11 de enero de 2010
2
Lunes. Vuelta a la rutina, vuelta a engancharse al tren que nos lleva ininterrumpidamente hacia adelante, mientras nosotros estamos más atentos al insustancial interior de la cabina mientras esperamos cada parada, cada fin de semana que se sucede tras otro sin pena ni gloria, sin prestar atención a la belleza del paisaje, a cada momento que dejamos pasar y que no apreciamos ni sabremos apreciar hasta que lo unico que sintamos sea la añoranza de esos tiempos. No es tan sencillo como parece, siempre es más facil observar como el futuro que desde lejos contemplamos con esperanza de que todo cambie por sí solo se convierte en un presente que no trae lo que se esperaba, y como el presente se desvanece en el pasado hacia el que miramos quizá con más experiencia, pero ante todo con impotencia, con un valor que surgió tardíamente y que dura sólo hasta que se dice con desgana "otra vez será"
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